jueves, 22 de noviembre de 2007
La belleza y esas cosas
Por que hay momentos en los que arte y belleza cabalgan a galope tendido por los surcos de nuestro cerebro, se revuelcan de la mano de las musas en las praderas de nuestro pecho, se derraman por nuestras venas. Y no tienen forma, ni nombre, ni es posible decir nada de ellos. Tan sólo podemos, aturdidos, recuperar el aliento, parpadear para ocultar las lágrimas, y contemplar el vello erizado en nuestros brazos, la carne de gallina en nuestra conciencia.
Como después del mejor de los polvos.
IMPORTANTE: En este infame blog tenemos la sana intención de publicar algún que otro infame relato durante el invierno, digamos de inspiración navideña (ya sea en pro o en contra de dicha celebración cristiana). Como para el 2.008 queremos conservar algún lector, hemos pensado que lo mejor sería no publicarlos todos escritos por el menda, y abrirnos a als colaboraciones de las ilustres plumas que salpican la red. Así que estarmeos encantados de recibir vuestras colaboraciones (breves, eso sí: algo así como entre 1 y 200 palabras) en la dirección de correo electrónico indicada para ello: midinvaerne@hotmail.com
Id con el Señor.
ACTUALIZANDO: No pasa nada si aquello que hipotéticamente enviéis pasa de 200 palabras, que lo había calculado un poco regulero.
Salud.
martes, 13 de noviembre de 2007
Meme (z)
Si tengo que elegir un Dios, yo creo que me quedo con Cthulhu: cumple los requisitos básicos de un Dios (es gordo, viejo, y los humanos se la sudan) y además tiene tentáculos y alas. ¿Qué más se puede pedir?
III. Postura del Kamasutra.
La #4 de la página 68 de la edición del Barco de Vapor, con prólogo y comentarios de Jesús Mariñas.
“Manhattan”, de Woody Allen. Aunque no salen tetas, ni tiros, se condensan y se encuentran la corriente seria y la corriente absurda del pensamiento de Allen, todas sus obsesiones y temas intrascendentes, sus filias y fobias; y eso, y el acertado blanco y negro de la cinta, la convierten en algo muy digno de ver.
V. Alcohol.
Aunque se acerca el invierno y me tiro más hacia el vodka, voy a decir ron, con hielo y Fanta limón si es malo o regular, y con hielo y un par de rodajas de naranja si es bueno o excelente.
Aunque estén perfectamente atados, desatar y volver a atar los cordones de mis zapatillas (nunca llevo zapatos).
“El Señor de los Anillos”, de J.R.R. Tolkien. No es que vaya a defenderlo como mejor libro del mundo (que podría), ni siquiera mejor libro de su siglo, pero lo cierto es que quisiera tener tiempo y ganas de releerlo y recordar, recordar tantas cosas…
¡Zas!, en toda la boca.
No voy a nombrar condenados a realizar esta cosa, pero sí diré que a uno que lo leyó y no lo hizo, cuando hablaba sólo mientras se afeitaba, en el espejo se le apareció un Borbón y le dijo “¿Por qué no te callas?”
domingo, 11 de noviembre de 2007
Despertar en Kheops
Vives en una realidad personal, y no por ser la que has elegido es la que quieres. Trabajas, impulsado por la rutina y el sentido del deber, por la seguridad de tu futuro, por papá y mamá. Por lo que sea. Pero no trabajas porque quieres. En el momento en que conviertes aquello que te gusta y deseas en una obligación, un compromiso, pierde su encanto. Da igual que quieras hacerlo, no lo haces para ti. Construyes un presente y un futuro que te han vendido como correctos, peor aún, que tú mismo te has hecho ver como buenos, adecuados; en cierto modo, eres un esclavo egipcio: te gustaría estar comiendo uvas a la sombra de un oasis, o en la orilla del Nilo viendo a los cocodrilos devorar estúpidos rumiantes, pero ahí estás, con tu taparrabos, construyendo Kheops.
Te despiertas. Te despiertas al lado de alguien que quieres, y eso debiera bastar, porque no concibes un despertar mejor. Pero te despiertas, y piensas, y miras abajo, dónde miles de esclavos egipcios arrastran piedras, y se mutilan y los látigos les despellejan y mueren jóvenes y sin conocer hembra placentera. Y te gustaría ir a gritarles a todos que soltaran las piedras, y pacíficamente se dedicaran a tocarse los huevos y vivir lo que les queda de vida… Pero no puedes. Por que ya estás en medio de la pirámide, ya has llegado demasiado alto y demasiado lejos construyendo Kheops.
martes, 6 de noviembre de 2007
Querido ex-presidente
Yo, aunque no lo he leído, creo que más o menos puedo intuír cual va a ser su rollo, así que en respuesta a las cartas de Aznar a un joven español, quiero enviar desde aquí una carta de un joven (muy joven) español dirigida a Aznar:
Anímense, amigos y amigas, a enviar las suyas propias.
P.S. Ésta es la segunda vez que muestro carnes propias en Internet, sin contar el flog. ¡Aún sin Copyright!
sábado, 3 de noviembre de 2007
Polvo en los ojos
-Eh tío, ¿has oido lo último sobre la sentencia? ¿Has oído lo que ha dicho el cabrón de Zaplana?
-¿Quién?
-Joder, Zaplana, el portavoz de Rajoy, el que antés era presidente de aquí, de la Generalitat.
-¿Presidente de la qué?
-Bueno, mira, es igual. De lo del 11-m sí que te has enterado, ¿no?
-Coño, pues claro. Pero de eso hace ya un montón de tiempo, años lo menos...
-Digo de la sentencia, hombre. El tema de que ETA definitivamente no ha tenido nada que ver, y todo lo demás, aunque en el PP digan que...
-Ehhh, para, tío, para... Que yo de política no entiendo.
-Si no es cuestión de política, es que es algo más trascendente...
-¿Más qué?
-Más importante.
-Bueno, es que a mí todo eso, pues como que no... No sé, me da un poco igual.
-¿Te da igual la sentencia del 11-m? ¿Pues no me has dicho esta mañana que salías a fumarte un cigarro y a comprar el periódico?
-Sí, tío, a fumarme uno y a comprar el Marca, a ver qué decía de lo de Alonso.
-...
-¿Qué, qué pasa?
- Nada. O sea, tú cuando dices "el periódico" estás diciendo el Marca.
-El Marca, o el As, si no lo tienen.
-Ajá.
-Pues, ¿qué coño de periódicos lees tú?
-...
-¿Eh, eh? ¿No será que lees el Sport?
-Si te digo la verdad, estoy empezando a pensar en dejar de leerlos todos.
domingo, 14 de octubre de 2007
Menos samba, y más trabajar
Ando bastante ocupado estos días, y hasta que me organice el tiempo (Tiempo) y las cosas (Materia) no podré hacer gran cosa (cosa). Quiero decir que me da lástima no tener tiempo (tiempo), por ahora, de escribir mis acostumbradas memeces, pero que lo que de verdad me jode es no tenerlo para leer lo que escriben en los blogs a los que semos asiduos, ya que ellos SÍ aportan cosas interesantes a la güeb. Si alguno de los aludidos entrara aquí, sepa que lo siento y que cuando tenga un hueco para aburrirme haré una ronda lectora por los lugares de costumbre, y puede que alguno más.
Hu ha.
sábado, 6 de octubre de 2007
9 d'Octubre
No sé de segur, si hagués de descriure’m amb una sola paraula, quina triaria, peró puc jurar que no seria “patriòtic”. No va d’una vegada ni de dues que em miren mal a l’esglèsia, als concerts, a les conferències: no comulgue a les bodes, no em pose d’empeus quan les bandes toquen l’himne de
Se m’escapa el riure, ho admet, quan encara sent parlar d’Almansa, quan veig cartells pegats per les façanes fent referència als decrets de Nova Planta de Felip de Borbó. Se m’escapa el riure, i no vull amb aixó molestar a ningú, quan sent parlar de nacionalisme, de defensa de la llibertat. ¿Acás la llibertat és més amplia quan més estret és l’espai que habitem? ¿Es que per ser menys, serem millors?
“El teu païs són els teus amics”, diu Martín pare al genial film Martín (Hache). Potser jo soc en certa manera independentista, pero si clame per la llibertat és per la meua própia, per una llibertat espiritual, profunda, significativa. Jo no esdevindria millor persona, ni un ciutadà més feliç, si cambiaren innecessàriament les lleis del lloc on em toca viure, o si aquesta llengua fos la única oficial. I es que jo no em sent espanyol, com diuen molts nacionalistes convençuts, peró, collons de Deu, tampoc em sent valencià. Ni alacantí, ni pinoser, ni campeller. Ni segovià, ni cuellarenc, ni asturià, ni murcià… I no sé seguir remontant-me als meus orígens familiars. Ni ho necessite. La meua identitat no l’he de buscar a la terra que habite, sino en mi mateix, en l’alé del meu cor sempre exrtranger, sempre deportat.
En quant a la llengua… ¿qué podria dir? D’igual manera que els vascos o els gallecs, per naturalesa parle una llengua més que la majoria d’espanyols. Done gràcies per aquest regal. Em sent ple de joia per poder llegir en versió original a senyors com Ferran Torrent, Quim Monzó, Pere Calders, Josep Pla, Santiago Russinyol, Vicent-Andrés Estellés… ¿Com de llarg voleu l’etcétera? I no comprenc la gent que porta generacions vivint ací i encara no ha tractat d’accedir a aquest privilegi, no entenc que no matriculen als seus fills a la línea PEV, no entenc que no vagen a l’escola nocturna per tal d’aprendre encara que siga només a comprendre la llengua. Ara bé, igual puc fotre’m d’ells que dels cretins que es fan traduïr el Quijote al català, l’amonen Quixot i es queden tan panxos; o el diputat català que s’empenya en parlar-ne a les corts de Madrid.
Així doncs, jo he trobat un camí cap a la independència, que potser resulta una mica més pacífic, i menys invasiu, per als meus veïns. Me cague en totes les banderes, i me pixe en totes les fronteres, i m’importa una merda en quin idioma he de dir-li a un imbécil que se’n vaja a prendre pel cul. Tracte de no sentir mai himnes nacionals, comarcals, o locals: el músic que composa un himne de manera conscient és una puta, o pitjor, es un xulo que explota i extorsiona la seva música.
A mí no m’importa, doncs, si els catalans han adoptat o no el Cant dels Ocells com a himne “nacional”, ni m’importa si són nació o estan en procés de ser-ho. M’importa, aixó sí, saber que ningú pot negar-me el dret d’adoptar el Cant dels Ocells com a himne de la meua ánima, perque aquest és, amics i amigues, un llenguatge que tots podem comprendre.
Abaix, Youtube de la versió de Pau Casals al violoncel, amb acompanyament de piano.
(En castellano)
No estoy seguro, si debiera describirme con una sola palabra, de cual escogería, pero puedo jurar que no sería “patriótico”. No va de una vez ni de dos que me miren mal en la iglesia, en los conciertos, en las conferencias: no comulgo en las bodas, no me pongo en pie cuando las bandas tocan el himno de la Comunidad (ni del pueblo tampoco). A menudo los forasteros han desaprobado mi defensa de la lengua valenciana; más a menudo aún, los valencianos me han despreciado por no fanatizar mi defensa. Puede que, en el polémico terreno de la identidad de los pueblos, de las lenguas, me encuentre en eso que acostumbramos a llamar tierra de nadie. Y reconozco que no me importa nada. Me la suda quién trate de convencerme de qué, me la suda de qué lado estiran la cuerda. No obstante, se trata del cercano 9 de Octubre, día de la Comunidad, y por lo tanto es de mis compatriotas de quienes quiero hablaros.Admito que se me escapa la risa cuando aún oigo hablar de Almansa, cuando veo carteles pegados por las fachadas haciendo alusión a los Decretos de Nova Planta de Felpie de Borbón. Se me escapa la risa, y con esto no quiero molestar a nadie, cuando oigo hablar de nacionalismo, de defensa de la libertad. ¿Acaso la libertad es más amplia cuanto más estrecho es el espacio que habitas? ¿Es que por ser menos, seremos mejores?
“Tu país son tus amigos,”, dice Martín padre en el genial film Martín (Hache). Quizá yo soy, en cierto modo, independentista, pero si clamo por la libertad es por la mía propia, por una libertad espiritual, profunda, significativa. Yo no sería mejor persona, ni un ciudadano más feliz, si cambiaran innecesariamente las leyes del lugar donde me toca vivir, ni si el valenciano fuese la única alengua oficial. Y es que yo nono me siento español, como dicen muchos nacionalistas convencidos, pero, me cago en Dios, es que tampoco me siento valenciano. Ni alicantino, ni pinosero, ni campellero. Ni segoviano, ni cuellarano, ni asturiano, ni murciano… Y no sé seguir remontándome a mis orígenes familiares. Ni lo necesito. Mi identidad no tengo que buscarla en la tierra que habito, sino en mí mismo, en el aliento de mi corazón siempre extranjero, siempre deportado.
En cuanto a la lengua… ¿Qué podría decir? Del mismo modo que los vascos o los gallegos, por naturaleza hablo una lengua más que la mayoría de los españoles. Doy gracias por este regalo. Estoy lleno de alegría por poder leer en versión original a señores como Ferran Torrent, Quim Monzó, Pere Calders, Josep Pla, Santiago Russinyol, Vicent-Andrés Estellés… ¿Cómo de largo queréis el etcétera? Y no comprendo a la gente que lleva generaciones enteras viviendo aquí y aún no ha tratado de acceder a este privilegio, no entiendo por que no matriculan a sus hijos en la línea PEV, no entiendo que no vayan a la escuela nocturna para aprender siquiera a comprender la lengua. Ahora bien, igualmente puedo reírme de ellos que de los cretinos que traducen el Quijote al catalán, lo llaman Quixot y se quedan tan panchos; o del diputado catalán que se empeña en hablarlo en las cortes de Madrid.
Así que yo he encontrado un camino hacia la independencia que quizá resulta más pacífico y menos invasivo para mis vecinos. Me cago en todas las banderas y me meo en todas las fronteras. Y me importa una mierda en que idioma tengo que decirle a un imbécil que se vaya a tomar por culo. Trato de no escuchar nunca himnos nacionales, comarcales, o locales: el músico que escribe conscientemente un himno es una puta, o peor, es un chulo que explota y extorsiona a su música.
A mí no me importa, pues, si los catalanes han adoptado o no el Cant dels Ocells como himno “nacional”, ni me importa si son nación o están en proceso de serlo. Me importa, eso sí, saber que nadie puede negarme el derecho de adoptar el Cant dels Ocells como himno de mi alma, porque este es, amigos y amigos, un lenguaje que todos podemos entender.
Arriba, Youtube con la versión de Pau Casals al cello, con acompañamiento de piano.
